Dentro de las apuestas deportivas existen dos estilos: el americano y el británico. Los aspectos en los que difieren estos estilos se fundamentan en argumentos históricos, legislativos y sociales.
Las casas de apuestas europeas generalmente son fieles al estilo británico, por la cercanía y similitud entre su sociedad y cultura.
Aunque en los Estados Unidos las apuestas deportivas no son legales, éstas tienen una llamativa aceptación en la sociedad americana. Tanto así, que el mismo New York Times destina algunas de sus páginas al mercado de las apuestas.
Por esta situación es que las casas de apuestas americanas no establecen cuotas, sino que permiten una fluctuación del margen de beneficio de las apuestas, en función de lo que demande el mercado. Ello implica una postura bastante más liberal del negocio.
Por otra parte, en Gran Bretaña el mercado de los juegos de azar y las apuestas es legal, lo cual evidentemente ha afectado de forma positiva el desarrollo de serias y renombradas casas de apuestas. Estas casas fijan los porcentajes y beneficios de las apuestas.
Las mencionadas cuotas no sufren variaciones en el transcurso de la semana, dado a su alto valor. Esto conlleva a que, por ejemplo, si a lo largo de una semana un equipo como el Manchester United sufre lesiones en varios importantes jugadores y la casa de apuestas no lo había pronosticado, surge la mayor probabilidad de ganar apostando al equipo contrario y lograr beneficios superiores de los que habría querido la casa de apuestas.
En España no existen casas de apuestas, debido a que los juegos de azar, casino y apuestas son un monopolio estatal. Sin embargo, vía Internet es posible participar desde España en casas de apuestas extranjeras (británicas, austríacas, etc) que presentan sus sitios web en castellano, entre otros idiomas, para que sea más accesible la participación de estos usuarios.











